Hubo más gestos que medidas concretas. Se comprometieron a lograr una desnuclearización total de la península. Y afirmaron su deseo de reunirse con Trump.

Concluida la cita, con Kim Jong-Un de regreso a su tierra, y más allá de los gestos, el apretón de manos y los símbolos de una cumbre milimétricamente organizada, ¿qué acordaron finalmente el líder de Corea del Norte y Moon Jae-in en su primer e histórico encuentro? Muchas promesas y pocos detalles.

Los dirigentes de las dos Coreas se comprometieron este viernes a trabajar por la desnuclearización de la península y por una paz permanente, durante la cumbre histórica en la Zona Desmilitarizada. Pero no se especificó ninguna medida.

Denuclearización total y no más guerra

“Corea del Sur y Corea del Norte confirman el objetivo común de obtener, a través de una desnuclearización total, una península coreana no nuclear”, dice la Declaración de Panmunjom publicada tras la reunión.

Periodistas siguen a través de una pantalla en el Centro de Convenciones de Corea del Sur en Gyeonggi-do la declaración del líder norcoreano Kim Jong-un y el presidente surcoreano, Moon Jae-in./ EFE

Tras firmar el texto, que proclama que “no habrá más guerra en la península de Corea”, Kim y Moon se dieron un abrazo poniendo fin a una jornada de declaraciones de amistad entre los dos hombres, que compartieron finalmente un banquete con sus esposas por la noche.

Los dos vecinos dijeron que quieren reunirse con Estados Unidos, y tal vez también con China –firmantes del armisticio que puso fin a la guerra hace 65 años– “con vistas a declarar el fin de la guerra y establecer un régimen de paz permanente y sólido” en la península.

El líder norcoreano Kim Jong-un (izq.) y el presidente surcoreano, Moon Jae-in pasean por la Zona Desmilitarizada durante la cumbre intercoreana en Panmunjom./ EFE

A falta de tratado de paz, los dos vecinos siguen técnicamente en guerra en la actualidad.

En cierto sentido, la vaga declaración conjunta firmada por el líder norcoreano, Kim Jong Un, y el presidente surcoreano, Moon Jae-in, para lograr “una Península de Corea libre de armas nucleares” activa uno de los asuntos más acuciantes de la política internacional antes de la esperada reunión que mantendrán en unas semanas Kim y Trump.

Pese a esto, la histórica cumbre del viernes entre las Coreas podría ser recordada por la imagen de los líderes de dos naciones separadas por un profundo y amargo historial de desencuentros estrechándose la mano y sonriendo de oreja a oreja cuando Kim cruzó la losa de concreto que delimita la frontera para saludar a Moon, antes de entrar juntos en el Norte y regresar de nuevo al Sur.

Kim Jong-un (izq.) ofrece un discurso durante un banquete./ EFE

De pie en un atril junto a Moon al final de la cumbre, Kim se enfrentó un muro de cámaras que emitieron su imagen en vivo al mundo y declaró que las Coreas están “unidas por la sangre como una familia y los compatriotas no pueden vivir separados”.

Supone además un giro surrealista en la relación entre los dos países, que pasaron de intercambiar amenazas nucleares y pruebas de misiles a hablar de paz y cooperación. Quizás lo que mejor ilustre el cambio sea la geografía: el histórico saludo entre Kim y Moon y su posterior conversación de 30 minutos sobre una pasarela en la frontera se produjeron a escasos metros (pies) del lugar donde un soldado de Pyongyang desertó al Sur en medio de una lluvia de balas unos meses antes, y muy cerca de donde soldados norcoreanos mataron a hachazos a dos soldados estadounidenses en 1976.

La primera dama norcoreana, Ri Sol-ju (izq.), y la primera dama surcoreana, Kim Jung-sook./ EFE

Otros avances: nueva cumbre y llamado telefónicos

Pero las Coreas realizaron avances en otras cuestiones que las separan. Acordaron zanjar sus desacuerdos sobre la frontera marítima occidental designando esa área como “zona de paz” y garantizando el trabajo seguro de los pescadores de ambos países.

Moon acordó visitar la capital norcoreana en otoño y ambos líderes dijeron que se reunirán de forma regular e intercambiarán llamadas telefónicas a través de la línea habilitada recientemente.

Además abrirán una información de comunicación permanente en la localidad norcoreana de Kaesong y reanudarán las reuniones temporales entre las familias separadas por la Guerra de Corea (1950-1953).

La línea de largada

“Siento que estoy disparando una bengala en la línea de salida en el momento de (que las dos Coreas) escribir una nueva historia en las relaciones Norte-Sur, la paz y la prosperidad”, dijo Kim a Moon al sentarse a la mesa de negociaciones, que fue construida para que los separen 2018 milímetros exactos, al inicio de su reunión a puerta cerrada. Moon respondió que había grandes expectativas para que alcanzar un acuerdo que sería “un gran regalo para toda la nación coreana y para todas las personas pacíficas del mundo”.

Kim reconoció el escepticismo generalizado: “Hemos alcanzado grandes acuerdos antes pero no hemos podido cumplirlos (…) Hay opiniones escépticas sobre si la reunión de hoy arrojará resultados significativos”.

“Si mantenemos una voluntad firme y avanzamos de la mano, será imposible al menos que las cosas empeoren de cómo están ahora”, añadió.

Foto familiar. El líder norcoreano, Kim Jong-un, su mujer Ri Sol-ju, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in y su mujer Kim Jung-sook./ dpa

Cosecha de elogios

El primero en salir a celebrar esta cumbre fue Trump, y por su vía habitual: Twitter. “LA GUERRA DE COREA HA TERMINADO. Estados Unidos y todo su GRAN pueblo debería estar muy orgulloso de lo que está sucediendo ahora en Corea”, dijo en la red social. Y agradeció la “gran ayuda” de China en el acercamiento con Pyongyang.

La cumbre histórica fue elogiada también por varias capitales extranjeras.

China saludó el “coraje” de Kim y Moon; el primer ministro japonés, Shinzo Abe, habló de “paso positivo hacia una resolución de conjunto de varias cuestiones relativas a Corea del Norte”; y el Kremlin celebró unas “noticias muy positivas”.

Para la OTAN, esta cumbre “es un primer paso. Es alentador, pero hay que comprender que queda mucho trabajo difícil por delante”.

El futuro

El histórico momento en que Kim Jong Un cruza la demarcación y pisa suelo de Corea del Sur. Lo recibe el presidente Moon Jae-in. (AFP)

Las dos Coreas se coordinarán estrechamente para asegurarse de no “repetir el pasado desafortunado que vio cómo los anteriores acuerdos intercoreanos se quedaban en nada”, declaró Kim Jong-un.

“Podría haber en el camino contragolpes, dificultades y frustraciones”, reconoció, “pero no se puede alcanzar la victoria sin dolor”. Fuente y foto: Clarín.