María del Carmen Yacopino, la mujer acusada de asesinar y quemar a su tía Rosula Camargo, se presentó este mediodía otra vez en Tribunales para completar el trámite de la audiencia indagatoria. Ayer había pedido veinticuatro horas para designar un abogado particular pero se ve que no pudo pagar uno y ahora seguirá el proceso con la asistencia de un defensor oficial.

Carlos Salasar juró el cargo hoy. Tendrá la complicada tarea de defender a una acusada por homicidio agravado por ensañamiento y alevosía; su primera medida en el expediente fue pedir la prórroga de detención de ocho días. Yacopino, como se preveía, se abstuvo de declarar.

Más allá del posible móvil del asesinato –hay testimonios en el expediente que indican que Yacopino es jugadora y hasta consumidora de estupefacientes y que le sacó 25 mil pesos a su jefe-, hay testigos que la vieron salir el sábado pasado a la tarde de la casa de la calle Sarmiento donde vivía su tía alrededor de las 20:30, horario en el que tendría que haber estado trabajando en la pizzería de la que era encargada.

Una pareja que la vio salir reparó que subió a un Gol Trend blanco que vieron estacionado en la cuadra. Luego escucharon una explosión sorda y vieron las llamas y el humo que brotaban de la casa de Rosula.

Luego, cuando los hermanos de la víctima llegaron hasta la casa y se preguntaban si el cuerpo de Rosula estaba bajo los escombros o si no estaba en la casa cuando comenzó el incendio, Yacopino volvió acompañada por un compañero de trabajo. Y ahí la reconocieron como la mujer que había estado antes de que el fuego derrumbase la vivienda prefabricada.

Yacopino es hija de Fidela María Camargo, una de las hermanas de Rosula. La acusada, a su vez, también es madre de una hija.