Disputan en Mendoza la final de la Supercopa Argentina y llegan con realidades bien diferentes.

Boca Juniors y River Plate disputarán la sexta edición de la Supercopa Argentina. Uno se adueñará del trofeo y la gloria mientras que el otro sufrirá caer ante el rival de toda la vida.

Boca Juniors -campeón del Torneo de Primera División 2016/2017- y River Plate -campeón de la Copa Argentina 2017- disputarán esta noche la Supercopa Argentina en una final que no dará margen para conformismos. El cotejo tendrá como escenario el estadio “Malvinas Argentinas”, en Mendoza a partir de las 21:10 con árbitraje de Patricio Loustau y televisación de Fox Sports Premium y TNT Sport.

Si al cabo de los 90 minutos la final culmina igualada, el ganador de la Supercopa, que nunca pudo ser ganada ni por Boca ni por River pese a que ambos totalizan cuatro finales, se definirá con remates desde el punto penal.

Hay un mandato ‘futbolero’ que reza que “poco importan los antecedentes y la campaña de cada equipo antes de un clásico” y hay innumerables ejemplos que así es, pero hoy en Mendoza la actualidad de Boca y River pesará y mucho en el campo de juego por el dispar presente de ambos.

Presentes opuestos

Una cifra tiene mayor significado que el exceso de palabras y la misma es el 23, porque esa la cantidad de puntos que separan a Boca (46) de River (23) en una Superliga que se encamina a un casi seguro festejo boquense.

Esa diferencia es un hierro candente en el corazón riverplatense. Observar la tabla de posiciones de la Superliga y ver a Boca como sólido líder y advertir a River 18° y hasta lejos de la clasificación a las copas internacionales es una ignominia y por eso esta súper final le sienta mejor al “Millonario”.

Este River, lleno de dudas fubolísticas, bajos rendimientos y una moral liviana como un copa del algodón, espera esta definición como la posibilidad de salvar este pobre presente, en donde sólo su participación en la Copa Libertadores le permite emerger en este pobre presente.

El triunfo a River no le permitirá salvar el año, pero para el DT Marcelo Gallardo y sus dirigidos esta es la inmejorable chance dar un giro de 360 grados a esta realidad que apenas les permitió gozar de tres victorias en las últimas 16 de la Superliga.

Por el lado de Bocal la final merece como mínimo el calificativo de “incómoda”. En las huestes “xeneizes” todos es felicidad, los nubarrones son esporádicos, la única incógnita que parece asomar en el horizonte del equipo de Guillermo Barros Schelotto es la cantidad de fechas antes del final del certamen en que dará la vuelta olímpica.

Para este Boca, triunfador, opulento, lleno de confianza, con escasas dudas tácticas, más allá de relevantes ausencias, como las de Fernando Gago y Darío Benedetto, este encontronazo con el rival de siempre es como “una piedra en el zapato” y sería un mayúsculo golpe perder en esta victorioso presente.

Nota y foto: El Diario de la República.