Motorola refuerza su gama media con los Moto G5 y G5 Plus, y lo hace de tal modo que cubre muy bien ambos extremos de la categoría

La gama media de teléfonos celulares se encuentra dentro de las más populares, aunque una de las demandas es mejorar ciertos aspectos estéticos. Según un estudio de Motorola en la región, de 11.955 personas encuestadas, el 48% prefiere los smartphones metálicos por sobre los que incluyen materiales como plástico o vidrio.

El mismo estudio indica que el 75% de los encuestados afirmó que para ellos es importante que su celular inteligente funcione como uno premium, pero a precio de gama media. En este contexto, Motorola trajo al país los nuevos Moto G de quinta generación lanzados en el mercado internacional en febrero. Son dos teléfonos que elevan sus propuestas para adaptarse a estas nuevas tendencias.

Los Moto G siempre fueron equipos seductores porque combinan buenas prestaciones con un precio accesible. Pero había algo que a Motorola se le escurría entre las manos en cada generación: el diseño y los materiales, que eran mejorables. Eso cambió con la llegada de los G5. Para su quinta generación, Motorola volvió a la mesa de diseño y cambió los plásticos por metal tanto en las espaldas de sus equipos como en su parte frontal. En tiempos en donde las pantallas son cada vez más grandes, la compañía se decidió por una pantalla más pequeña en su versión Plus con respecto a la generación anterior, indicando tácitamente que la evolución va por otro lado, centrándose en la calidad de sus materiales.

Los nuevos Moto G lucen aggiornados a una gama media cada vez más competitiva, con la mirada puesta en la vereda de enfrente, donde empresas como Samsung ya dispone de su serie Galaxy A rediseñada.

Por fuera, el G5 clásico ($ 6499) y su versión Plus ($ 8999) lucen casi iguales, tanto que a un metro de distancia no se puede discernir cuál es cuál.

En LA NACION probamos ambos y comprobamos que, con los equipos apagados, las diferencias entre los dos son mínimas. Para dejarlo en claro: la pantalla del G5 Plus es solo 0,2″ más grande, algo imperceptible que sólo se comprueba al comenzar a interactuar con los teléfonos.

Ambos tienen sensor de huellas para desbloqueo, algo que en su cuarta generación sólo estaba en la versión Plus. Al respecto, hay que decir que el sensor luce mejor integrado al resto de los equipos. En las espaldas de los móviles se destaca la cámara principal, que sobresale de la carcasa al estilo Moto Z, y el logo de Motorola, que luce como pegado, rompiendo el concepto un sólo cuerpo que luce en todo su diseño. Siguiendo con sus coincidencias, ambos equipan pantallas Full HD y una cámara secundaria de 5 MP.

Las diferencias técnicas inclinan la balanza hacia el G5 Plus, sobre todo por la inclusión de un chipset Snapdragon 625 con 4 GB de RAM que ofrece un mejor rendimiento que el Snapdragon 430 acompañado de 2 GB de RAM.

También la cámara de la versión Plus es mejor y ofrece 32 GB de almacenamiento, en contraste con los 16 GB que incluye la versión clásica.

La estocada final es la filmadora: El G5 Plus filma en 4K, mientras que el G5 debe conformarse con hacerlo en Full HD.

¿Cuál comprar?

Si bien es una respuesta que deja lugar a subjetividades, El Moto G5 Plus es un equipo que puede codearse con la entrada a la gama alta y lo hace por una diferencia de precio de $ 2500 con respecto a la versión clásica. Si se quiere ahorrar algo de dinero y filmar en 4K no resulta de interés para el usuario, relegando, además, algo de rendimiento, se puede optar por el G5 clásico que se para muy bien en el centro de la gama media.

Moto g5 y g5 plus

Los dos nuevos competidores de Motorola en la gama media (y tal vez un poco más)

RAM: 2 y 4 GB, respectivamente

Espacio: 16 y 32 GB

Precio: 6499 y 8999 pesos

Fuente: La Nación.

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