El S8 de 5,8” y el S8+ de 6,2” aparecen en escena con interesantes novedades, desde lector de iris hasta un asistente personal llamado Bixby; también, una base que lo convierte en PC

En un evento impresionante celebrado en marzo en Nueva York, Samsung presentó sus nuevos teléfonos insignia, los Galaxy S8 y S8+. La nueva serie llega con la doble misión de limpiar la imagen del fabricante surcoreano, que en los últimos meses de 2016 debió suspender la venta de su Galaxy Note 7, cuya batería sufrió recalentamiento y que en ocasiones llegó a explotar, y la de mantener el impecable registro de ventas de sus antecesores. Esto, en un contexto de enorme competencia.

La nueva serie incluye algunas primicias interesantes; entre ellas, algunos cambios estéticos, soluciones de seguridad y un asistente personal para la casa.

Los Galaxy, que acaban de llegar a la Argentina, carecen casi por completo de marcos, característica que permite ganar pulgadas sin que se haga necesario estirar la dimensión total del dispositivo.

El nuevo Galaxy es, ahora sí, todo pantalla.

El S8 cuenta con una pantalla de 5,8” y el S8+ crece hasta las 6,2”, en ambos casos con resolución QHD (2960 x 1440 pixeles), relación de aspecto de 18:9, y capacidad para mostrar contenido de alto rendimiento dinámico (HDR, por sus siglas en inglés).

En este apartado hay cambios evidentes respecto de la serie S7, que había sido presentada en 2016 con alternativas de 5,1” y 5,5”. Con el fin de ofrecer un frontal “a pura pantalla”, por primera vez en la línea Galaxy el lector de huellas aparece en la cara posterior y no hay un botón de inicio físico en el frente. Sí aparece allí un lector de iris y se añade un sistema de reconocimiento de rostro, tecnologías que conforman un completo paquete de sistemas biométricos.

Ambos equipos cuentan con 4GB de RAM, 64GB nativos para almacenamiento, que pueden expandirse mediante una microSD hasta 256GB, y llegan de fábrica con Android 7.0 Nougat.

El procesador varía según el mercado, una estrategia usual de Samsung. Una de las variantes será el Qualcomm Snapdragon 835, y la otra, un Exynos 8895, fabricado por Samsung. Esta última es la versión que llegó a nuestras tierras.

La cámara principal es de 12 megapixeles (MP) con sensor de doble pixel, apertura f/1.7 y estabilización óptica, mientras que la frontal es de 8MP también con apertura f/1.7.

En el apartado de conectividad no hay sorpresas: Wi-Fi, GPS, NFC, 4G y Bluetooth 5. Los teléfonos están protegidos por Gorilla Glass 5 con certificación IP68, que les confiere resistencia al polvo y la posibilidad de ser sumergidos durante media hora a un metro de profundidad. La batería es de 3000mAh para el S8 y de 3500 para el S8+. Acusan en la balanza 155 y 173 gramos, respectivamente. Ambos rondan los 8 milímetros de espesor.

Asistente personal

En la presentación de los nuevos teléfonos se destaca Bixby, un flamante asistente personal que sale a competir con propuestas como Apple Siri, Google Assistant y Microsoft Cortana. Los Galaxy S8 disponen en el lateral de un botón dedicado a este sistema de inteligencia artificial que admite comandos de voz (al momento sólo en inglés y coreano, pronto en español), y que el fabricante espera expandir a otros productos de su catálogo. La frutilla del postre fue DeX, una base que convierte a los Galaxy S8 en una PC. Naturalmente, es necesario sumarle un monitor, un teclado y un mouse. Cuenta con conectores Ethernet y USB, y una salida HDMI, además de un ventilador que refrigera al teléfono cuando se lo exige mucho.

En nuestro país, la variante de 5,8 pulgadas se vende por 14.999 pesos, mientras que la de 6.2 pulgadas llega a los 16.999 pesos. En ambos casos, son liberados.

Fuente: La Nación.