Homicidio en Saladillo: el acusado de matar a Eyherabide dijo ser inocente

Homicidio en Saladillo: el acusado de matar a Eyherabide dijo ser inocente

Así lo afirmó su abogado. El magistrado refirió qué elementos sostienen la imputación.

Samuel Nuarte Bianchi habló en dos oportunidades ante quienes investigan el homicidio del productor agropecuario Jorge Andrés Eyherabide. La primera fue una declaración informativa, después del hallazgo del cadáver, ocurrido el pasado domingo 12 de agosto en el dique Saladillo. La segunda fue este jueves, no ya como testigo y empleado de la víctima, sino como imputado por asesinar a tiros y arrojar el cuerpo de Eyherabide al espejo de agua. En ese, su primer acto de defensa, el joven de 23 años dijo que es inocente, contó su abogado. Pero no habría podido dar explicaciones acabadas a muchas preguntas que aún persisten sobre qué hizo en los días en los que, según suponen los pesquisas, ocurrió el crimen.

Además del juez Penal 2, Ariel Parrillis, y del defensor Aldo Giuliani, en la audiencia también estuvo la abogada Adriana Algarbe, en representación de Viviana Eyherabide, quien sería hermana de la víctima.

En diálogo con El Diario, el juez Parrillis refirió en qué pruebas e indicios sostuvo la orden de detener a Nuarte Bianchi, medida que fue concretada el miércoles a la tarde por personal del Departamento Homicidios frente al Servicio Penitenciario Provincial, cuando el joven salía de visitar a su padre, Sergio Darío “Checho” Nuarte Morales, preso por una importante causa por droga.

Nuarte Bianchi fue indagado por homicidio, con dos agravantes: la alevosía y criminis causa. Esto último se refiere a que, “en principio, se entendería que (el asesinato) estaría relacionado con el objeto de consumar otro delito; la muerte como medio para desapoderar o quedarse con los bienes de la víctima”, sintetizó el juez.

La alevosía está relacionada con el disparo a traición, dijo. Si bien en principio las fuentes indicaron que Eyherabide había recibido tres balazos, aclaró que, en realidad, fueron dos, y que ambos fueron efectuados por la espada. “Había una relación de confianza entre la víctima y el sospechoso. Entendemos que no hubo ninguna reacción de defensa por parte de la víctima”, consideró. No detectaron lesiones de defensa en brazos o manos, o algún indicio de que haya intentado protegerse. Estiman que el hombre fue sorprendido por el homicida, que no pudo hacer frente al ataque.

“Uno de los impactos fue en la cavidad craneana, de donde se extrajo un proyectil calibre 38. Y el otro, ubicado en la espalda, a la altura de la escápula derecha, con orificio de salida a la altura de la Nuez de Adán”, detalló Parrillis. Esta última lesión causó un shock hipovolémico agudo, es decir, una hemorragia incontrolable.

Así lo afirmó su abogado. El magistrado refirió qué elementos sostienen la imputación.

Samuel Nuarte Bianchi habló en dos oportunidades ante quienes investigan el homicidio del productor agropecuario Jorge Andrés Eyherabide. La primera fue una declaración informativa, después del hallazgo del cadáver, ocurrido el pasado domingo 12 de agosto en el dique Saladillo. La segunda fue este jueves, no ya como testigo y empleado de la víctima, sino como imputado por asesinar a tiros y arrojar el cuerpo de Eyherabide al espejo de agua. En ese, su primer acto de defensa, el joven de 23 años dijo que es inocente, contó su abogado. Pero no habría podido dar explicaciones acabadas a muchas preguntas que aún persisten sobre qué hizo en los días en los que, según suponen los pesquisas, ocurrió el crimen.

Además del juez Penal 2, Ariel Parrillis, y del defensor Aldo Giuliani, en la audiencia también estuvo la abogada Adriana Algarbe, en representación de Viviana Eyherabide, quien sería hermana de la víctima.

En diálogo con El Diario, el juez Parrillis refirió en qué pruebas e indicios sostuvo la orden de detener a Nuarte Bianchi, medida que fue concretada el miércoles a la tarde por personal del Departamento Homicidios frente al Servicio Penitenciario Provincial, cuando el joven salía de visitar a su padre, Sergio Darío “Checho” Nuarte Morales, preso por una importante causa por droga.

Nuarte Bianchi fue indagado por homicidio, con dos agravantes: la alevosía y criminis causa. Esto último se refiere a que, “en principio, se entendería que (el asesinato) estaría relacionado con el objeto de consumar otro delito; la muerte como medio para desapoderar o quedarse con los bienes de la víctima”, sintetizó el juez.

La alevosía está relacionada con el disparo a traición, dijo. Si bien en principio las fuentes indicaron que Eyherabide había recibido tres balazos, aclaró que, en realidad, fueron dos, y que ambos fueron efectuados por la espada. “Había una relación de confianza entre la víctima y el sospechoso. Entendemos que no hubo ninguna reacción de defensa por parte de la víctima”, consideró. No detectaron lesiones de defensa en brazos o manos, o algún indicio de que haya intentado protegerse. Estiman que el hombre fue sorprendido por el homicida, que no pudo hacer frente al ataque.

“Uno de los impactos fue en la cavidad craneana, de donde se extrajo un proyectil calibre 38. Y el otro, ubicado en la espalda, a la altura de la escápula derecha, con orificio de salida a la altura de la Nuez de Adán”, detalló Parrillis. Esta última lesión causó un shock hipovolémico agudo, es decir, una hemorragia incontrolable.

El dónde y el cuándo

El magistrado informó que suponen que el asesinato fue cometido entre el martes 31 de julio y el jueves 2 de agosto. Tomando como referencia la fecha del hallazgo de los restos, la forense Marcela Gómez estimó que la data de muerte podía ser “hasta 11 días para atrás”, indicó.

A esa referencia, que la profesional dio en base al estado del cuerpo, en el agua, en época invernal, sumaron información que surgió del análisis de teléfonos secuestrados en agosto, durante un allanamiento en la casa del sospechoso, y del estudio del impacto de las antenas en los celulares. Esta última pericia fue hecha por el Departamento de Investigación de Delitos Complejos, dependiente de la Procuración General.

A modo general, el juez explicó que este análisis “da información de la actividad que tuvo un determinado número de abonado. En este caso, que el celular de la víctima haya estado activo, sumado a testimonios, nos dio el indicio de que estuvo vivo hasta determinada fecha”, es decir, fines de julio, sintetizó.

Pero, además, los investigadores pudieron acceder, a través de registros que quedaron guardados en un celular secuestrado en lo de Nuarte Bianchi, al contenido de llamadas intercambiadas entre él y la víctima. Ese análisis sirvió para achicar el margen de la fecha del crimen y dio alguna pauta de cómo eran esas comunicaciones. No se desprende que haya habido, por ejemplo, un inconveniente en los días previos al crimen. Solo surge dónde estaban, y las cuestiones laborales que trataban, propias de las tareas del campo.

Los investigadores determinaron, además, que el lugar del hallazgo no fue el lugar del crimen. Creen que al hombre le dieron muerte en su campo, donde Nuarte Bianchi trabajaba, ubicado “en Los Membrillos, partido de Totoral, Piedra Cuesta o el Cercadito, distante a unos 17 kilómetros al noroeste de Saladillo”, especificó. “Es una casa ubicada en las sierras, una construcción de tipo ecológica, rústica, donde criaba algunos animales, como cerdos y pollos”, describió. En la propiedad encontraron manchas de sangre, sobre las que hicieron hisopados, para pericias de ADN. A través de esta prueba confirmaron que la sangre era de Eyherabide.

Hay dos objetos que los investigadores no han ubicado, al menos por el momento: el arma usada para ejecutarlo y el celular de la víctima. En la vivienda encontraron elementos similares a los hallados junto al cuerpo del productor, tales como alambres con los que fue atado y bolsas de arpillera, como la que le colocaron en la mitad superior del cuerpo.

Es posible que el homicida haya usado un arma de la propia víctima. El juez contó que testimonios colectados por personal de Homicidios refieren que Eyherabide tenía un arma de puño vieja, que solía guardar en la guantera de la camioneta y que tenía una funda marrón. No fue ubicada por la Policía. El imputado dijo que sabía que su patrón disponía de un arma, pero aseguró que él nunca la vio.

Que se fuera, con el vehículo

Dado que aún tiene que resolver si procesa al imputado y para ello aún debe hacer ciertas valoraciones de la prueba, el juez dijo que solo podría enunciar, a modo general, cuáles fueron los elementos que sostienen sus sospechas. “En primer término, aparentemente es la última persona que estuvo con la víctima. Es quien aparece después con el vehículo de Eyherabide. Y hay algunos testimonios que refieren que les comentó que su patrón le había dicho que se fuera del campo y se llevara la camioneta”, resumió.

Además de que el imputado no pudo ampliar cuál fue el motivo por el que Eyherabide supuestamente le dijo que se fuera, es llamativo que le haya indicado que se llevara el vehículo, único medio de movilidad que tenía el productor.

Al parecer, Nuarte Bianchi tampoco pudo abundar sobre qué motivó ciertas conductas posteriores a ese presunto evento, como por ejemplo, la interrupción total de la comunicación con la víctima, a quien dijo querer como a un padre. Tampoco pudo explicar su presencia en el campo después de haber sido presuntamente echado y unos días antes del hallazgo del cuerpo, es decir, en el lapso en el que, según estiman los investigadores, ya habría ocurrido el asesinato.

Según Nuarte Bianchi, la última vez que vio a su patrón y que estuvo en el campo fue el 23 de julio. Los pesquisas lograron establecer que el joven regresó a la propiedad rural con un familiar suyo en los primeros días de agosto, días después de la fecha en la que suponen que ocurrió el crimen.

En la vivienda se había acumulado la suciedad de un perro que había quedado encerrado. Por lo que dijeron testigos, era un animal del que Jorge no se despegaba. Pero, según el imputado, cuando él fue, halló todo normal. En esa oportunidad, carneó un chancho y se lo llevó. No solo no le habría llamado la atención la ausencia de Eyherabide, sino tampoco la cantidad de suciedad del perro, que evidentemente llevaba días solo, alimentándose con lo que había encontrado.

Fuente: El Diario de la República.

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