Remisero acusado de abusar de su hijastra no quiso hablar

Remisero acusado de abusar de su hijastra no quiso hablar

Es un vecino de Merlo, de 60 años. Declaró en forma breve, solo para negar haber maltratado a su pareja.

La adolescente aguantó todo lo que pudo. Estaba sometida a la influencia de su padrastro, que aprovechaba su figura paterna, la convivencia, la violencia física y hasta la enfermedad de su pareja para abusar de ella, según expuso la chica ante una psicóloga de tribunales. La gota que colmó el vaso fue que a su madre tuvieron que internarla, víctima de una afección grave. Desamparada, la chica se animó a revelar su drama, gracias a que en la escuela advirtieron que algo le pasaba. Así fue como intervino la Justicia y el presunto abusador fue detenido.

El caso se descubrió en Merlo, el jueves, y ese mismo día el sospechoso fue arrestado. Una fuente de la investigación reveló que se trata de Walter Omar Costa, de 60 años, un remisero originario de Buenos Aires. El viernes lo condujeron al juzgado Penal de Santa Rosa, para que se defendiera mediante una declaración indagatoria, si quería.

El acusado habló a medias, porque evitó referirse a la imputación por abusos, y solo hizo mención de la sospecha de violencia de género contra su pareja para rechazarla. Después, el defensor oficial Penal que lo asistió en la audiencia, Francisco Pérez, pidió una prórroga de la detención, por ocho días, para buscar pruebas, según le confirmó anoche el propio funcionario judicial a El Diario.

La presunta víctima tiene 14 años y perdió a su padre cuando tenía 2. Después, su madre entabló una relación con Costa. Según mencionó el acusado, hace diez años que convive con la madre de la chica, que es hija única. Él tiene una hija, de 33 años, en Buenos Aires. Según la denunciante, los abusos habrían comenzado cuando ella tenía alrededor de 4 años.

Lo detectaron en la escuela

Quienes permitieron la intervención de la Justicia fueron las autoridades del centro educativo en el que estudia la adolescente. Hace un tiempo empezaron a notar que la alumna estaba triste, daba señales de estar angustiada y tenía dificultades para comunicarse. Cuando hablaron con ella, les contó que su padrastro siempre golpeó a su madre, aunque dejó de hacerlo hace unos meses, cuando la mujer empezó a sufrir los efectos de una enfermedad grave, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que le ha causado dificultades serias para hablar y para moverse.

Dos compañeras de trabajo y amigas de la madre de la chica corroboraron que sufría agresiones reiteradas de parte de su concubino. También contaron que ella se hacía cargo del pago del alquiler de la casa donde viven.

La menor les dijo a los docentes que, si bien los maltratos físicos de su padrastro a su madre cesaron, no pasó lo mismo con los abusos. Contó que siempre se exhibe desnudo ante ella, le hace proposiciones y la manosea.

Las autoridades escolares formalizaron el trámite denominado “Comunica situación”, con el cual informaron el caso a la Justicia.

Aunque este medio no obtuvo precisiones sobre el informe del médico que examinó a la adolescente, trascendió que no habría hallado signos de acceso carnal. Pero sí habría encontrado improntas que darían cuenta de manoseos y presión manual sobre la zona genital y los alrededores. Esas marcas tendrían un correlato con los episodios narrados por la chica en la entrevista psicológica en Cámara Gesell, que fue desgarradora y absolutamente creíble, según una fuente. Esa prueba fue realizada el mismo jueves.

El viernes, pese a la indicación de su abogado de que se abstuviera, Costa optó por declarar. Dijo que las dos amigas de su esposa que declararon como testigo mintieron porque le tienen envidia, pero que él, en diez años de convivencia, nunca fue denunciado por su pareja por maltratos. Obvió referirse a la denuncia de abusos que hizo su hijastra.

Quedó imputado por abuso sexual agravado, por causar un grave daño en la salud física o mental de la víctima, por ser responsable de la guarda de la menor y por ser la víctima menor de 18 años y haber aprovechado la convivencia con ella.

Como el juez Penal de Santa Rosa, Jorge Pinto, está de licencia, en forma temporal el caso está en manos de la jueza Penal de Concarán, Patricia Besso.

Fuente: El Diario de la República.

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