Policía investigado por abuso se entregó, pero no declaró

Policía investigado por abuso se entregó, pero no declaró

El oficial principal Sebastián Moro se presentó a la madrugada en la UR III. Quedó detenido. En la audiencia pidió prórroga.

Ayer (miércoles) a la una y media de la madrugada, el oficial principal Sebastián Moro, de Lucha Contra el Narcotráfico, traspuso la puerta de la Unidad Regional III de Policía, en Concarán, y se presentó ante sus camaradas. Fue a entregarse después de estar casi cuatro meses prófugo. Se había escapado el jueves 14 de junio, el día que debía presentarse en el juzgado Penal de Santa Rosa, para una audiencia de indagatoria, porque su hijastra, de 19 años, lo había denunciado poco antes por violación.

La presentación del imputado fue confirmada por el juez Jorge Pinto, quien había ordenado su captura nacional e internacional.

No se sabe dónde estuvo Moro todo este tiempo. Aunque los investigadores presumían que podía estar escondido en la provincia de Buenos Aires, de donde es originaria su familia, ahora radicada en el Valle del Conlara, y donde aún tiene parientes.

Los últimos rastros de él los habían encontrado el mismo día que se fugó.

Uno fue su auto Fiat Palio negro, patente MQX 969, abandonado en la banquina sur de la Autopista de las Serranías Puntanas, a tres kilómetros al oeste de Justo Daract, entre esa ciudad y el acceso al paraje La Avanzada.

Otro fue una carta escrita a mano alzada, que había dejado dentro del vehículo. En esa nota les pedía perdón a sus padres, pero eso no implicaba una confesión de haber cometido los abusos que le imputan. De hecho, se sabe que su versión, si bien no la ha vertido en una declaración indagatoria, es que la denuncia de su hijastra “es una cama hecha por venganza”.

La misiva hizo temer, al principio, que Moro se hubiera quitado la vida. Pero, a la vez, los policías que lo buscaban razonaron que también podría tratarse de una maniobra para despistar. Revisaron el vehículo y los alrededores: no hallaron rastros de sangre.

Tenían en cuenta que si el oficial principal quería atentar contra su integridad física, no sería con su arma, ya que le habían retirado la pistola 9 milímetros ni bien la fuerza fue notificada de que había sido denunciado.

Antes de fugarse, el sospechoso participó en los primeros pasos de la investigación judicial en su contra, por abuso sexual con acceso carnal, y designó defensor al abogado de Tilisarao, José Daniel Flores. El miércoles 13 de junio se sometió a una pericia psiquiátrica ordenada por el juez Penal de Santa Rosa, Jorge Pinto.

Luego, el magistrado lo citó para el día siguiente, a la indagatoria, que es el primer acto de defensa para un imputado. Pero Moro huyó y recién ayer se puso a disposición del magistrado.

En el tiempo en que permaneció prófugo mantuvo la defensa de Flores, pero sumó la intervención del abogado Pascual Celdrán, de Villa Mercedes. Su familia lo contactó para que presentara un escrito en el que le pedía al juez que le concediera la eximición de prisión. Celdrán cumplió con el trámite aunque sabía, de antemano, que Pinto no le concedería ese beneficio a Moro.

Pese a contar con dos defensores particulares en estos casi cuatro meses, ayer, a la hora de indagatoria, fijada para las doce y media, el policía imputado de violación ya no tenía ninguno.

Entonces, en la audiencia fue asistido por el defensor oficial Penal, Francisco Pérez. Moro se abstuvo de declarar y pidió la prórroga de la detención, por ocho días.

En ese plazo, la defensa presentará pruebas con las que aspira a contrarrestar las que tiene el juez Pinto y que fundamentaron su decisión de iniciarle un sumario penal e indagarlo. En concreto, según refirió ayer una fuente judicial, el acusado ofreció el testimonio de unas cuantas personas. El magistrado fijó audiencias para hoy, mañana y el martes, para que declaren esos testigos.

Entre las personas que Moro pide que citen a declarar está la madre de la supuesta víctima, ya que el acusado sostiene que la mujer sería partícipe de lo que, según él, es una maniobra para perjudicarlo.

Fuente: El Diario de la República.

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